El BCE: ¿Quién Lleva los Pantalones en Europa?
Por Valentin
Katasonov 24-Jul-16
FUENTE: http://www.strategic-culture.org/news/2016/07/24/ecb-who-wears-trousers-europe.html
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El referéndum británico del 23 de Junio ha reforzado las
tendencias de desintegración dentro de la UE e impulsado una nueva perspectiva
de la estructura completa de la Unión Europea. De las siete instituciones de la
UE (el Consejo Europeo, el Parlamento Europeo, el Consejo de la Unión Europea,
la Comisión Europea, la Corte de Justicia de la Unión Europea, la Corte de
Auditores y el Banco Central Europeo (BCE), el único que se menciona usualmente
es el último, pero el BCE no es, por ningún concepto, el menos importante. De
hecho, hay razón para creer que en términos de su impacto sobre la vida de
Europa, el BCE es la institución más importante de la Unión Europea. [falta aclarar que no sólo es el más importante; es la única institución SOBERANA, más
soberana que cualquiera de los países de la UE, porque éstos están, mal que
bien, obligados por las disposiciones legales de la UE, en tanto que el BCE
(junto con los bancos centrales nacionales que aparecen como sus accionistas,
pero que a su vez están exentos de escrutinio y control públicos), conforme a
esas mismas disposiciones legales, no
puede ni solicitar NI ACEPTAR instrucciones de nadie (ni de ningún gobierno
nacional ni de la propia UE). (Art. 130 del Tratado de Funcionamiento de la
UE). Además siendo una institución privada y no pública, no está sujeta ni
a auditorías gubernamentales ni a recurrentes procesos electorales y siendo
PRIVADA, obviamente está guiada por los intereses de sus accionistas y no por
el interés público. ¡Todo un sueño neoliberal hecho realidad!].
El BCE — la más
importante de las 7 instituciones de la UE
El BCE, con sus oficinas en Frankfurt [¿qué
razón se habrá aducido para ubicarlo en una ciudad diferente a Bruselas, donde
están la mayor parte de las instituciones de la UE? ¿Será que en realidad NO ES
una institución de la UE?], es el banco central de la eurozona, que
tiene 19 miembros. El principal objetivo del BCE es mantener la estabilidad de
precios dentro de la eurozona (manteniendo la tasa de cambio del índice de
precios al consumidor de un año a otro alrededor del 2%). Además, al BCE se le
confiaron funciones tales como la emisión de euros (tanto en efectivo como en
forma de no-efectivo); definiendo e implementando la política monetaria de la
eurozona; administrando las reservas de divisas del Sistema Europeo de Bancos
Centrales; y fijando las tasas de interés clave.
El Tratado sobre el Funcionamiento de la Unión Europea
enfatiza que el Banco Central Europeo es independiente de las demás
instituciones de la Unión Europea [más que independiente, es SOBERANO].
El más alto cuerpo de toma de decisiones del BCE es el Consejo de Gobierno, que
está formado de los gobernadores de los bancos centrales de los países del área
euro. El número de votos en el consejo está determinado por el peso económico
del país. Sin embargo, la mayoría de los problemas no son resueltos por el
Consejo de Gobierno, sino por el Consejo Ejecutivo, que está formado de seis
gentes. Uno de los miembros del Consejo Ejecutivo es el presidente del BCE
(Mario Draghi).[los restantes son: Vítor Constâncio
(Portugal), Benoît Coeuré (Fr), Sabine Lautenschläger (Al), Yves Mersch (Lux) y
Peter Praet (Al); nótese que aparecen en orden alfabético de apellidos, pero
hubiera sido más ilustrativo en orden alfabético de países].
Luego de la crisis financiera del 2007-09, comenzó la
construcción de un sistema bancario unificado de la UE y al BCE se le confió la
responsabilidad de ser el regulador de los bancos europeos ‘sistémicamente
importantes’ (alrededor de 130 gigantes bancarios). En la práctica, el BCE
retiró esta función de los bancos centrales nacionales. Finalmente, en 2012 se creó
el Mecanismo Europeo de Estabilidad (ESM, por sus siglas en inglés), un
tipo de fondo colectivo de la UE para
proveer ayuda financiera de emergencia a países ahogándose (principalmente
Grecia). De nuevo, el BCE se asignó la tarea de vigilar este fondo europeo. De
hecho, por varios años luego de la crisis financiera, el BCE se las arregló
para asumir el control del sistema financiero y bancario no sólo de la
eurozona, sino de la entera Unión Europea [como diría Alfredo
Jalife-Rahme: sic! y resic!]. A propósito, ésta es una de las razones de
por qué el RU votó del modo que lo hizo en el referéndum: la amenaza de Londres
de perder el control sobre su propio sistema financiero y bancario [¿pretendiendo
venderle chiles a Clemente Jacques?] había llegado a ser demasiado
evidente.
En la Europa continental, aun los que están a favor de
preservar la UE a menudo piden que el BCE sea puesto en su lugar [¿por
quién? si fue constituido como una entidad soberana, al margen de cualquier
influencia gubernamental, nacional o europea, con el doloso argumento de la
“autonomía”]. Las referencias al hecho de que el más alto cuerpo
gobernante del BCE es el Consejo de Gobierno, que está compuesto de los
gobernadores de los bancos centrales de la eurozona, no son convincentes. En
primer lugar, los bancos centrales nacionales mismos tienen un alto grado de
autonomía y están débilmente controlados [¡vaya eufemismo!] por
los gobiernos y parlamentos. En segundo lugar, el BCE extiende su influencia
más allá de la eurozona.
El BCE y Goldman Sachs
El actual presidente del BCE, Mario Draghi, llegó a ser el
jefe de esta institución el 01-Nov-11, sucediendo a Jean-Claude Trichet. Draghi inmediatamente hizo claro que no
tenía intención de coordinar sus acciones con nadie [pero el señor no se manda solo, es decir, no trabaja por su cuenta. Seguramente
ALGUIEN lo contrató y ese alguien sigue teniendo autoridad sobre él]. Tan temprano como Diciembre de 2011,
él decidió proveer un préstamo a 3 años para salvar los bancos europeos sin
consultar con la Comisión Europea o las restantes instituciones de la UE. El
monto total fue por poco menos de 500,000 md€ con tasas de interés simbólicas.
Mario Draghi irrita
incluso a los numerosos partidarios de la integración europea y ha sido llamado
el ‘caballo de Troya’ de Goldman Sachs. De 2002 a 2005, Draghi fue
vicepresidente y director gerente de Goldman Sachs International, uno de los 4
mayores bancos de USA y uno de los asociados en todas las malas prácticas
financieras que tuvieron lugar en los mercados de valores del siglo pasado [y seguramente por las cuales recibió como castigo: un único día de irse a la cama sin
cenar].
En Europa, es
recordado como el banco de Wall Street que dió préstamos a Grecia en los 2000s,
dejando al país enganchado con deudas. Una técnica especial de crédito fue
utilizada que ocultó la creciente deuda de Grecia y Bruselas se durmió [really? ¿y nadie en Bruselas fue castigado por estar durmiendo
en horario de trabajo?] mientras la bomba de deuda era colocada debajo
de la ‘Europa Unida’ [seguramente esos colocadores
tienen nombre y apellido y no sufrieron el menor castigo por sus fechorías].
El secreto de la deuda griega salió a la superficie exactamente al mismo tiempo
que Mario Draghi llegaba a ser presidente del BCE. Desde entonces, Europa ha
estado en una permanente crisis de deuda y los funcionarios en Bruselas, en los
estados miembros de la eurozona y en la UE son forzados a aceptar cada
‘iniciativa’ propuesta por el BCE, que está chantajeando a Europa con la
amenaza del colapso financiero.
Los europeos son primariamente críticos del BCE debido a su
programa de facilitación cuantitativa (QE, por sus siglas en inglés). Detrás de
este término se oculta la banal operación de crear dinero con una prensa de
impresión [ni tan banal;
antes se le llamaba «falsificación
de moneda» y no era bien vista], la misma operación que fue
censurada en cada libro de texto de economía del siglo 20. El pionero detrás
del fraude de la facilitación cuantitativa fue el Sistema de la Reserva Federal
de USA [también aquí, dentro de la Fed, esos pioneros tienen nombre y
apellido]. El fraude consistió en intercambiar dólares recién emitidos
por bonos basura que la Reserva Federal comenzó a comprar en el mercado. La
medida se alegó fue diseñada para revivir la economía estadounidense luego de
la crisis. No hubo tal resurrección, sin embargo, y la economía global comenzó
a ser llenada con dinero barato e incluso gratuito (las tasas de interés en los
mercados de dinero comenzaron cayendo hasta cero). Este dinero fácil no entró a
la economía real, sino a los mercados financieros, donde nuevas burbujas
comenzaron a inflarse. Las amenazas presentadas por el programa de QE forzaron
a las autoridades de USA a poner fin al peligroso experimento [¿ahora
las conspiraciones se denominan “experimento”?] en 2014.
Ese mismo año, Europa decidió comenzar su propio experimento
de facilitación cuantitativa. La decisión fue tomada por el Banco Central
Europeo y por su presidente, Mario Draghi, personalmente [¿él
solito?]. Las repercusiones del programa de QE probaron ser aun más
desastrosas para la economía europea que para la economía de USA [pero
no para los dueños del BCE y de la Fed; de lo contrario, a Draghi, a J.Yellen,
y antes que ella, a Bernanke, los hubieran puesto de patitas en la calle; como
lo hicieron recientemente con David Cameron, por mucho menos que eso] .
El hecho es que el BCE decidió incrementar el efecto del programa introduciendo
tasas de interés negativas. Tan temprano como 2014, el BCE declaró que estaba
imponiendo una tasa de interés negativa sobre su dispositivo de depósito, y
luego en 2016 que estaba fijando en cero su tasa de interés. Los bancos
comerciales se encontraron en Europa con que no sólo tenían tasas de interés
negativas en sus operaciones de depósito, sino también en sus operaciones
activas (hipotecas en Dinamarca y Bélgica). Actualmente hay bonos totalizando varios
billones de euros en el mercado europeo para valores de deuda gubernamental
¡con tasas de interés flotantes!
Las compañías y bancos europeos consideraron esta situación
del mercado como su oportunidad para sobresalir. Se apresuraron a emitir bonos corporativos
al 0.5% y aun menos del 0.1%. Tasas de interés como éstas hacían los bonos
corporativos más atractivos que los bonos gubernamentales ‘negativos’. Pero ¿a
dónde enviaban los emisores corporativos el dinero recaudado? El dinero iría
exactamente a los mismos mercados financieros. Los mercados se están
recalentando y las burbujas inflándose.
En su defensa, el BCE dice que está ‘salvando’ a Europa. La
operación de rescate se reduce a que el BCE está comprando valores de deuda de
un montón de países europeos (Grecia, España, Portugal e Italia). Mario Draghi
está atizando la demanda por valores de estados en bancarrota. Estos valores
usualmente tienen muy largos períodos de repago (10 o más años). Actualmente,
están siendo negociados a precios significativamente más altos que su valor
nominal, pero aún un lego puede ver que estas cotizaciones infladas pudieran
caer abajo de su valor nominal en cualquier momento. El colapso del mercado es
inevitable, es sólo cuestión de cuándo.
Algunos
expertos europeos creen que el presidente del BCE está actuando conforme a los
intereses de Washington y que el Sistema de la Reserva Federal de USA está
socavando la competitividad de la economía europea y debilitando al euro
decisivamente. Otros han sugerido que Draghi está actuando específicamente en
beneficio de Goldman Sachs. Incluso entre los tiburones de Wall Street,
este banco destaca. En primer lugar, se presta a sí mismo para ganar dinero en
las crisis, bancarrotas y fracasos como ningún otro. En segundo lugar, se ha
acostumbrado a colarse en los gobiernos y recibir apoyos tanto presupuestarios
como de otro tipo. Es exactamente esto lo que le ha permitido capotear la
crisis 2007-09.
Un duelo entre el BCE y el
Deutsche Bank
Al inicio del verano, el descontento entre los políticos,
hombres de negocios y secciones de la comunidad bancaria con el Banco Central
Europeo se elevó agudamente. Esto se debió a las acciones de la mayor
institución financiera privada en Europa continental —el Deutsche Bank. A fines de Junio, publicó un reporte evaluando
las consecuencias de la política del BCE. Estas consecuencias son devastadoras,
puesto que el dinero casi gratis está prolongando artificialmente la vida de
compañías en bancarrota, exacerbando la crisis de sobreproducción e impidiendo
la restauración del equilibrio de mercado. Las deudas soberanas de los estados
miembros de la UE también están creciendo continuamente debido a la compra de
bonos del Banco Central Europeo [pero no lo está haciendo por tonto o por buena gente; cuando los países estén a punto de declararse insolventes,
será el momento para exigir activos nacionales como pago, como ha estado
ocurriendo con Grecia, y el acreedor fijando el precio de compra; después de
todo los está “rescatando”]. El documento del Deutsche Bank concluye que
el BCE está impidiendo la implementación de reformas estructurales en la
eurozona y preparando las condiciones para una nueva, y aun más grande crisis.
El Deutsche Bank ha pedido al BCE que detenga su política de facilitación
cuantitativa y de dinero gratis.
Directa o indrectamente, la posición del Deutsche Bank ha
sido apoyada por otros bancos europeos, principalmente alemanes. Uno de los
mayores bancos de Alemania —el
Commerzbank— ha pedido que el
BCE elimine las tasas de interés negativas sobre las cuentas de depósito,
advirtiendo que de otro modo, ya no utilizará los servicios de depósito del
BCE, sino que almacenaría su liquidez excedente (cientos e incluso miles de
millones de euros) en bóvedas en efectivo. Incluso el ministro federal de
Finanzas de Alemania, Wolfgang Schäuble, ha criticado la política del BCE. En
Mayo, la Corte Constitucional de Alemania reportó que recibió una queja
respecto a la política monetaria del Banco Central Europeo. Los nombres de los
quejosos no fueron dados a conocer, pero supuestamente son un grupo de hombres
de negocios y expertos alemanes en el campo de la economía y las finanzas.
El gobernador del Banco de Francia y miembro del Consejo de
Directores del banco, François
Villeroy de Galhau, inesperadamente ha expresado su apoyo a la política del
BCE, pero los gobernadores de los bancos centrales de muchos otros países
europeos se han mantenidos callados, y eso es comprensible. Como profesionales,
claramente están conscientes de los devastadores efectos de la política de
facilitación del BCE, pero sus países reciben ‘regalos’ del BCE mediante
compras de valores del Tesoro competitivamente valuados
[... por ahora].
Mario Draghi se ha refrenado más tiempo que otros
funcionarios europeos [de hacer comentarios] luego del referéndum británico
del 23 de Junio. Eventualmente habló, calificando los resultados del referéndum
como «extremadamente lamentables». En
los primeros dos días hábiles luego del referéndum (viernes 24-Jun y lunes
27-Jun), las bolsas de valores globales perdieron 3 bdd. El único bajón
comparable antes de esto se registró al inicio de la crisis financiera global
del 2007-09. En una conferencia financiera celebrada en la ciudad portuguesa de
Sintra a fines de Junio, el presidente del BCE pidió una más estrecha
cooperación entre los principales bancos centrales.
Nadie duda que el
Brexit conducirá a serias reformas dentro de la UE. Esbozos preliminares de
tales reformas están contenidas en un documento titulado «Una Europa Fuerte en
un Mundo de Incertidumbres». El documentos ha sido firmado por los ministros de
relaciones exteriores de Alemania y
Francia —Frank-Walter Steinmeier y Jean-Marc Ayrault. Las reformas radicales
que proponen están dirigidas a privar aun más a los estados miembros de sus
derechos soberanos [ante lo que cabe preguntarse: ¿en
qué ventanilla cobran ambos?]. El documento apoya la creación de una
entidad de la UE en forma de ‘superestado europeo’ en la que los estados
miembros finalmente perderán de una vez por todas su soberanía nacional, pero
con respecto al papel y posición del BCE dentro de esta nueva arquitectura
europea, el documento no dice nada.
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